“Prueba esta RAVANIJA y olvidarás los baklavas y los tulumbas: el pastel más jugoso empapado en jarabe.”
- En un recipiente hondo, rompe cuatro huevos y agrega el azúcar (250 g). Bátelos con una batidora hasta que la mezcla esté espesa y se aclare. Necesitarás batir durante 5-8 minutos hasta que la mezcla se espese y se vuelva más clara.
- A los huevos batidos y espumosos, agrega 250 g de yogur griego o crema agria, 50 ml de aceite y, finalmente, 100 g de mantequilla derretida y enfriada (debe estar líquida pero no caliente). Bate con la batidora hasta que todos los ingredientes se combinen.
- Por último, añade un sobre de levadura en polvo (10 g) y 400 g de harina. Con la batidora, mezcla a baja velocidad hasta que la harina se absorba en los ingredientes líquidos y obtengas una masa espesa y homogénea, sin grumos.
- Engrasa un molde redondo de 28 cm o 30 cm de diámetro con mantequilla en el fondo y los lados, y vierte la masa preparada en él. Nivela la masa en el molde y dale unos golpecitos suaves para eliminar burbujas de aire.
- Hornea en un horno precalentado a 180 grados Celsius durante aproximadamente 35-40 minutos, o hasta que el pastel se dore y un palillo insertado en el centro salga limpio.
- Prepara el jarabe: En una cacerola, coloca 700 g de azúcar y 500 ml de agua. Lleva a ebullición y cocina durante unos 15 minutos. Agrega un poco de jugo de limón al gusto hacia el final. Deja que el jarabe se enfríe hasta que esté tibio.
- Vierte el jarabe tibio sobre el pastel enfriado. El pastel absorberá el jarabe y quedará jugoso y delicioso.
- Deja que el pastel repose hasta que esté completamente frío y el jarabe se haya absorbido por completo. Luego, córtalo en porciones y sirve. ¡Disfruta!
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